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Jaraba está ubicada en el sistema ibérico Central correspondiente a la provincia  de Zaragoza. Desde el punto de vista geológico, se encuentra en la rama occidental de la Cordillera Ibérica, también denominada Rama Castellana, entre la depresión de Calatayud al nordeste y la depresión de Almazán al suroeste, estando su relieve conformado en zonas diferentes.

Al norte y oeste de Jaraba, donde el valle del Mesa se ensancha y se prolonga hacia el embalse de la Tranquera, se encuentra una zona constituida por sedimentos terciarios, conglomerados grises y anaranjados con cantos calcáreos y silíceos en una matriz arcillosa, formando bancos de hasta 5 m de espesor.

Estos depósitos se originaron por la acumulación de los detritos producidos durante la erosión de los materiales del Paleozoico y Mesozoico situados al sur. Sobre la anterior unidad aparecen calizas y margocalizas, con un espesor de unos 10 m, también de origen lacustre del Mioceno, unos 26 millones de años.  Estas zonas han sido modeladas fuertemente por la acción de los agentes erosivos.

Los terrenos más antiguos correspondientes al Cretácico superior, situados en la parte sur del municipio, hacia Calmarza están formados por estratos de limos, arcillas, margas, areniscas calcáreas y calizas arenosas, con un espesor de unos 40 m que se depositaron en una llanura de mareas en la que había aportes terrígenos y marinos. La edad de esta formación, que contiene algunos fósiles de ostreidos (ostras) y gasterópodos (caracoles) marinos, se data  hace unos 95 millones de años.

Sobre la anterior, de forma discordante aparecen depositadas calizas y dolomías nodulosas de unos 30 m de espesor en las que aparecen gran cantidad de fósiles de hace unos 90 millones de años.

En la parte inferior de la ladera de las montañas próximas al pueblo de Jaraba, donde están situados los balneario de Sicilia y Serón, se encuentra  la formación más extensa,  formada por calizas bioclásticas, denominadas de Jaraba, situadas en  amplias franjas de este a oeste del río Mesa. En esta zona abundan la dolomías con un espesor de unos 50 m pertenecientes  a depósitos marinos costeros.

Las cumbres de las montañas de esta área están formadas por calizas dolomíticas, con un espesor de unos 60 m, también depositadas en un ambiente marino sometido a las mareas, y aunque no se encuentran en ella fósiles se las considera por su posición estratigráfica de una edad  de 85 millones de años.

Tanto los primeros estratos geológicos de edad terciaria como los sucesivos de época mesozoica aparecen dispuestos y organizados horizontalmente, sedimentados uno encima de otro por orden cronológico, sin apenas inclinación.

Recorriendo de sur a norte el cauce del río Mesa  se encuentra una larga falla, cuya compresión  afectó a esta zona, dando lugar al anticlinal, cuyo eje pasa por el  balneario de La Virgen, y al sinclinal que existe entre este pliegue y la zona de los balnearios de Sicilia y Serón.

El gran pliegue anticlinal nos permite ver en su parte central, a la altura del balneario de La Virgen,  la serie completa de la formación. Los estratos verticales aparecen en este sector cortados por la carretera asfaltada y es fácil observar los diferentes estratos calcáreos en resalte (más resistentes) alternando con otros más deleznables (arenas y arcillas), más erosionados.
Los manantiales de aguas minero-medicinales que se pueden encontrar en Jaraba deben su origen a este gran pliegue anticlinal, que es el responsable de que afloren con gran “rapidez” las aguas desde las profundidades del subsuelo. En su discurrir por el interior de la Tierra, el acuífero en profundidad choca con la capa impermeable que forma el pliegue anticlinal, que no le deja circular y busca una salida natural al exterior ascendiendo repentinamente en forma de manantiales y a una temperatura más o menos elevada.

El entorno geomorfológico que presenta el valle del Mesa está caracterizado por un paisaje formado por potentes estratos de roca caliza mesozoicas que han sido modeladas por la acción erosiva del río Mesa, y su red de barrancos afluentes, ayudados por el agua subterránea que creó pequeñas galerías  que más tarde colapsaron,  dando lugar a  los meandros y desfiladeros del Mesa.
También, la naturaleza calcárea de los terrenos que atraviesan estas aguas hace que éstas contengan gran cantidad de carbonato cálcico en disolución, que da lugar, por oxigenación y pérdida de dióxido de carbono, a la formación en manantiales o cascadas, de unas rocas sedimentarias calcáreas muy porosas denominadas tobas,  formas de fácil observación en las proximidades de Jaraba, como la cascada del Pozo Redondo en Calmarza o Grutas de las Maravillas y de la Soledad en Ibdes


HOCES DEL RIO MESA

La excavación cuaternaria en el valle del río Mesa ha creado un paisaje kárstico dominado por profundos y espectaculares cañones en ocasiones con desniveles superiores a 100 m, oquedades y  cuevas.
Las Hoces del río Mesa fue el primer espacio de la comunidad aragonesa declarado “Espacio de Interés Turístico de Aragón” (EITA-1), en el año 2006 (BOA 02/08/2006) debido “ a su extraordinaria singularidad y valor, potencian el atractivo turístico de los municipios de Jaraba y Calmarza, incrementando su capacidad de atracción de visitantes por el interés natural que poseen”.

Además es zona protegida por Red Natura 2000 en Aragón, bajo las figuras ZEPA (zona especial proteccion de aves) y LIC (lugar de interés comunitario), para garantizar una adecuada conservación de la biodiversidad de la zona.

Flora: En el fondo del valle aparecen depósitos aluviales poco desarrollados aprovechados para el asentamiento de franjas laterales con bosques galería en los que predominan álamos blancos (Populus alba), chopos (Populus nigra) y sauces (Salix alba).
En las sierras laterales predomina un mosaico de matorrales en diferentes grados de madurez y cubrimiento, destacando las formaciones de sabinas (Juniperus phoenicea) y romero (Rosmarinus officinalis). El pastoreo ha sido una actividad destacada siendo importante en todo el sector y condicionando la progresión del matorral.
Las repoblaciones forestales de pino carrasco (Pinus halepensis) poco integradas en el medio pueblan amplios sectores de la parte noroccidental.

Fauna: Desde el punto de vista ornitológico, se trata de una zona de gran interés ya que alberga una importante colonia de Buitre Leonado (Gyps fulvus) que tiene continuidad con el tramo superior del río, ya en Guadalajara.

También hay presencia de Águila Real (Aquila chrysaetos), Alimoche (Neophron percnopterus), Halcón Peregrino (Falco peregrinus) y Buho Real (Bubo bubo).
Igualmente son de interés las poblaciones de Collalba negra (Oenanthe leucura), Chova piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax), y abundantes Curruca rabilarga (Sylvia undata) y Cogujada montesina (Galerida theklae).

Además de aves es fácil el avistamiento de otros animales como corzos o cabras montesas y las aguas puras y limpias del río Mesa tienen una abundante fauna piscícola con tramos libres de pesca. Las características del agua debidas  a los aportes realizados por los manantiales hacen que resulten además  el hábitat ideal para el desarrollo de un molusco endémico de Jaraba, denominado Melanopsis praemorsa, especialmente protegido.

Este entorno natural y sus desfiladeros encajados con paredones rocosos nos permite contemplar las manifestaciones naturales y culturales de este sector de la Ibérica,  donde el hombre ha sabido adaptarse desde la antigüedad hasta nuestros días. Encontramos dos grandes hoces: el cañón del río Mesa y el Barranco de la Hoz Seca:

El Cañón del Río Mesa

El río Mesa que nace en la provincia de Guadalajara, recorre  un cañón de unos 6 kilómetros,  que une Calmarza y Jaraba. Junto al río discurre una variante del GR 24, sendero que atraviesa el cañón y que se ha recuperado en algunas partes, sobre el antiguo camino que antaño unía los dos municipios.
El Barranco de la Hoz Seca

Junto al río Mesa, en su margen derecha se encuentra el barranco de la Hoz-seca, de aproximadamente 10 km de longitud, formado por altos murallones de roca de gran  belleza y riqueza  paisajística. Se ha creado un sendero interpretativo de unos tres kilómetros de recorrido por el barranco, en el que podemos comtemplar el Santuario de Ntra Señora de Jaraba, podemos observar varias parideras construidas antiguamente en los abrigos de las rocas para el uso ganadero así como antiguas caleras. También encontramos en este recorrido las pinturas rupestres  de Roca Benedí de Jaraba.

Las características geológicas de la zona la hacen apta para la practica de actividades deportivas como la escalada, con varias zonas adaptadas, cicloturismo o senderismo.

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